viernes, 17 de enero de 2014

En Roma escucho las voces de los que la forjaron


Las tres columnas del templo períptero de Cástor y Pólux 
con la iglesia barroca de Santa Martina y San Lucas al fondo

LA CIUDAD INOLVIDABLE

Las ruinas de Roma permanecerán invictas
a través del tiempo. El exhorto de Majencio
resuena sobre el puente Milvio y su templo:
¡Constantino, no podrás vencer bajo el signo

de la Cruz infiel a quienes los dioses latinos
defendemos, los de nuestros sagrados ancestros!
El cuerpo de Heliogábalo bajo el infecto
Tíber se hunde y el de Giovanni Borgia, hijo

del papa Alejandro, flota sobre las aguas.
Julio César, de niño, se bañaba en el río
soñando hacer grande y fuerte a su patria,

borrando para siempre la constante amenaza
de los galos. Cayo Mario vence a los cimbrios
y conmemora el triunfo por la Vía Sacra.

(Soneto escrito por Andrés González Déniz)

La Vía Sacra en la actualidad. A la izquierda sobresale la columna
corintia dedicada al emperador bizantino Focas erigida en el siglo II

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