jueves, 20 de agosto de 2015

Encendida defensa de la fiesta taurina y su belleza

  
Julián López Escobar
"El Juli"
(Madrid, 1982)
 
ALGUNAS ACLARACIONES SOBRE LA FIESTA NACIONAL
 
1. El antitaurino goza comiéndose los bistecs de un toro, pero es un hipócrita que no quiere ver el arte de la tauromaquia en el ruedo. El taurino quiere que los toros de lidia se críen en libertad y no le importa que supriman la suerte de matarlo en el ruedo o que lo indulten como semental.
 
2. El antitaurino se ensaña y goza con las heridas del torero y dice sufrir (lágrimas de cocodrilo) por las del toro, que en realidad apenas sufre porque está en caliente y su lidia es muy rápida (en torno a 15-30 minutos).
 
3. El antitaurino, por lo general, es un ignorante (de buena o mala fe) que no se ha tomado ninguna molestia en informarse sobre la tauromaquia, un tonto útil para los que quieren especular con el suelo urbano donde se ubican las plazas de toros y construir en ellas edificaciones tales como centros comerciales más rentables que los ruedos.
 
4. El antitaurino procura eliminar un atractivo turístico de España, y que yo sepa, vivimos en gran medida del turismo.
 
 
Francisco de Asís Rivera Ordóñez
"Fran Rivera"
(Madrid, 1974)
 
5. El antitaurino es un cobarde que en lugar de admirar al torero por su valor, lo que hace es llamarlo torturador. Muy propio de los cainitas y envidiosos que pueblan este país.
 
6. El antitaurino es insensible a la belleza de un buen pase con el capote en la que torero y toro se funden en una danza.
 
7. El antitaurino se dice y se cree tolerante, pero no respeta a los aficionados a los toros y pretende autoritariamente suprimir las corridas. A mí, particularmente, no me gusta la cacería, pero entiendo que a quien le guste la practique.
 
8. El antitaurino, cuando se suma al nacionalismo abertzale, cree insultar a los taurinos llamándolos españoles. Otros llegan más lejos calificándolos de fascistas con una actitud más propia del fascismo que de la convivenia democrática y la aceptación del que piensa diferente.
 
 
Manuel Escribano Nogales
(Gerena, Sevilla, 1984)
 
9. El antitaurino disfruta comiendo toda la vida kilos y kilos de carne de vacuno de reses criadas de modo miserable en establos, sin casi poderse mover, y asesinadas en mataderos en donde los toros y las vacas mugen al oler la sangre porque saben la muerte que les espera.
 
10. El antitaurino se cree muy progre, ecologista y defensor de los animales, pero muchos espacios naturales (dehesas, prados, pastizales) se conservan hoy en España gracias a que en ellos se cría en libertad el toro de lidia.
 
11. El antitaurino no respeta una tradición ancestral de sacrificios que ya se celebraban en la civilización cretense, si bien entonces tenían un carácter sagrado que hoy es laico.
 
12. El antitaurino muy bien puede ser alguien al que no le importa el dolor humano y se escuda en el sufrimiento de los toros utilizándolo como una pantalla para mejorar su imagen. He oído a muchos sádicos disfrutar con las cogidas a los toreros compadecerse de los toros.
 
13. El antitaurino mezcla fiestas crueles y salvajes de pueblos con la celebración de las corridas de toros, porque busca obtener ganancias de la confusión.
 
 
Saúl Jiménez Fortes
(Málaga, 1990)
 
14. El antitaurino intelectual no menciona para nada que grandes artistas, tan idolatrados por él, como Federico García Lorca o Pablo Picasso, o el propio Ernest Hemingway, eran apasionados del toreo.
 
15. El antitaurino no hace un esfuerzo por comprender el valor y el arte necesarios para torear. Su maldad se nota en que no pide simplemente la eliminación de la suerte de espadas, sino que pretende la abolición total de la fiesta. Para colmo, llama asesinos a los que estamos dispuestos a que no se maten los toros y sólo se toreen.
 
16. El antitaurino, en su ignorancia supina, desconoce que la suerte de varas y las banderillas no son una diversión, sino elementos necesarios para templar la bravura de un animal que en caso contrario sería indomeñable. Precisamente el toro, un animal que no siente ni padece ante quien se lleve por delante.
 
17. No conozco a ningún antitaurino que haya leído "Muerte en la tarde", de Ernest Hemingway. Supongo que los habrá, incluso quienes hayan leído a José María de Cossío. Lo que está claro es que prefieren el sectarismo de su cerrazón al diálogo o a la inmersión en una obra literaria que es un precioso homenaje al mundo de los toros.
 
(Texto escrito por Andrés González Déniz) 

 
Juan José Padilla
(Jerez de la Frontera, Cádiz, 1973)
Los toreros como él representan la encarnación del valor

No hay comentarios:

Publicar un comentario